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Hay muchos tipos de finales felices...

Mujercitas, la clásica novela de Louisa May Alcott publicada por primera vez en 1868, ha sido ampliamente celebrada por su retrato de la vida familiar durante la Guerra Civil en los Estados Unidos. Aunque comúnmente se ha interpretado como una historia centrada en la vida de cuatro hermanas y sus travesuras juveniles, una lectura más profunda revela una trama oculta, una historia de amor no convencional que va más allá de las convenciones sociales de la época.


La verdadera protagonista de Mujercitas no es solo Jo March, sino también su apasionado amor por la escritura. A través de la lente de su sueño de convertirse en una escritora, la novela se convierte en una exploración de la independencia y la ambición de una joven en una sociedad que presionaba a las mujeres a buscar la realización exclusivamente en el matrimonio.


La relación entre Jo y su escritura es la fuerza motriz de la trama. A lo largo de la historia, vemos cómo lucha por encontrar su voz en un mundo que tiende a minimizar los logros femeninos y encasillar a las mujeres en roles tradicionales. Mientras sus amigas se enamoran y se casan, Jo persiste en su búsqueda de la autenticidad y la independencia a través de su trabajo creativo.


Pero... Volvamos al presente ¿Acaso no podemos las mujeres tener un equilibrio entre ambas vidas? ¿Acaso ser esposa, madre y una excelente profesional son mutuamente excluyentes? En este punto donde tenemos la oportunidad de elegir, una de las opciones también puede ser TENER UN EQUILIBRIO ¿Por qué últimamente se nos ha impuesto tener que elegir una cosa o la otra? Si quiero casarme, tener hijos y también una vida profesional exitosa, ES POSIBLE y pienso que eso es lo importante, pues va más allá de decidir una cosa o la otra.


La elección de Alcott de darle a Jo un final que no sigue el típico arco de romance es reveladora. En lugar de casarse con uno de los personajes masculinos, Jo decide seguir su propio camino y abrir una escuela para niños. Este final desafía las expectativas convencionales de la época y resalta la importancia de la autonomía y la autorrealización para las mujeres no solo en ese entonces, si no como un espejo de lo que estamos viviendo actualmente.


La historia de amor en Mujercitas no es solo entre Jo y sus pretendientes, sino entre Jo y su pasión por la escritura. La novela aborda de manera sutil pero poderosa la lucha de una mujer por encontrar su identidad en un mundo que limita sus opciones (lo que aún en pleno siglo XXI aún sucede). A través de Jo, Alcott nos presenta una narrativa valiente que desafía las normas sociales de su tiempo y que sigue siendo relevante hoy en día.


Mujercitas es mucho más que una historia de amor romántico. Es una crónica de la lucha de una mujer por alcanzar sus sueños, desafiando las expectativas sociales, que a mi en lo personal, me da un impulso para sentir que sí se puede tener lo que sueñas y no sólo un sueño o el otro, si no ¡todos!


El amor propio y la realización personal son metas tan valiosas como cualquier romance convencional o todos los anteriores, sin excluirse. En definitiva esta es una historia de amor inusual, entre una mujer y su sueño, pero extraordinariamente poderosa.


 
 
 

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